49 :: Organización y planificación del trabajo antes de las vacaciones

49 :: Organización y planificación del trabajo antes de las vacaciones

En este nuevo episodio de podcast te quiero dar unos consejos para ayudarte a planificar la época de verano para que no sea una época de estrés y agobio y puedas vivir en tranquilidad las vacaciones descansando y desconectando sabiendo que está todo bajo control.

Te voy a contar 6 puntos e ideas que te van a ayudar a preparar tu negocio y tu marca para el verano y a aliviar el agobio que te pueda surgir de cara a esta época del año.

1. Piensa cómo quieres vivir esta época de vacaciones
¿Quieres irte y desconectar totalmente de tu negocio o no te importa estar pendiente por ejemplo de atender correos o estar pendiente de las redes sociales? Quieres dedicar unos días completos a ti misma estando desconectada de la tecnología o quieres poder estar “virtualmente” pendiente de todo?

Es importante que sepas como quieres que sean estas vacaciones porque en base a estos podrás tomar decisiones sobre cómo planificar las cosas para tu negocio. Yo por ejemplo quiero intentar desconectar casi al 100% cuando esté de vacaciones y entonces me interesa planificar las cosas (tanto el sitio al que me voy a ir, como los procesos que diseño de cara al verano con esto en mente y de tal forma que casi no me requieran implicación). Las vacaciones on también la oportunidad perfecta para aprovechar este tiempo para el desarrollo de negocio y otras cosas que normalmente parece que no tenemos tempo para hacer.

2. Planifica, planifica y planifica con tiempo.

Una vez tengas una idea más o menos clara de cómo quieres vivir esta época de verano planifica los siguientes pasos. Cuando hablo de planificación me refiero a que dibujes lo que va a pasar de aquí a 2-3 meses vista para luego traducir este “dibujo” en acciones concretas.

Te pongo un ejemplo con este mismo podcast: Yo publico semanalmente y como sé que no tendré fácil acceso a internet donde me iré de vacaciones y además tendré dos niños a mi cargo casi sin ayuda – lo que implica que sólo podré dedicar muy muy poco tiempo a estar pendiente de las publicaciones o de las redes sociales en ratos muy pequeños- he planificado los episodios que quiero publicar hasta finales de Septiembre. Además, -y aquí viene lo más importante- todo lo que he planificado tiene nombre y apellido, es decir sé exactamente qué día quiero que se publique un episodio, qué día otro y qué contenido se publicará. Este es un punto muy importante porque

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Volviendo al ejemplo, no vale por ejemplo decir publicaré 10 episodios, no, digo “Publicaré el episodio 46 sobre pensamientos Limitantes el 5 de julio, el 48 sobre cómo prepararse para el verano etc..” De esta forma gano en claridad y entonces puedo proceder a definir los pasos y las tareas para cumplir con esta planificación.

Como otro ejemplo, supongamos que trabajas como diseñadora web y tienes una entrega para un cliente a mediados de agosto, piensa en el tiempo de dedicación que te implica este trabajo, añade un 30% más a esta estimación para tener en cuenta que normalmente somos demasiado optimistas en la estimación de tiempos (esto te permitirá tener un colchón de seguridad) y planifica el día que terminarás el trabajo. Aquí es importante que no te marques la fecha de entrega establecida como fecha propia de finalización del trabajo, adelántate 1-2 días y así de nuevo podrás hacer frente a cambios de última hora e incluso puedes llegar a sorprender a tu cliente: Nunca olvides la importancia del efecto sorpresa!!

Al planificar ése día y al comprometerte con esa fecha para finalizar el trabajo ten en cuenta, si te vas de vacaciones, el tiempo que quieres dedicar a ello durante las vacaciones o si no quieres dedicar tiempo: revisa el punto 1 y decide.

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3.Pon todo a calendario
No sirve de nada planificar si no lo apuntas en la agenda o en el calendario. De nada. Te aconsejo que apuntes todo todo todo. Volviendo al ejemplo del encargo de un diseño web apunta a calendario las fechas que estás de vacaciones, apuntalo como tiempo “ocupado” y para las semanas que quedan hasta la fecha definida desglosa los pequeños pasos que tendrás que dar y ponlos a calendario.

Volviendo al ejemplo de un diseñador web que tiene que crear la web para un cliente, las tareas podrían desglosarse de esta forma..

– Instalación de wordpress y definición de la plantilla de diseño
– Diseño de marca
– Diseño del home
– Diseño del sobre mí
– Plugins etc..

Y para cada una de estas cosas escoge y marca en el calendario cuándo te vas a dedicar a ellas para asegurarte que tienes el control sobre esos pasos y vas a cumplir con ellos. El calendario es tu aliado, no lo veas como algo que te mete presión.

4. Define lo que es realmente importante y que requiere de tu presencia o de tu supervisión y lo que no lo es, delégalo.
Tener delante una época de vacaciones es la oportunidad perfecta para delegar las tareas que no requieren de tu presencia o implicación directa en un colaborador o -incluso- en un cliente o posible cliente.

A veces tenemos clientes o seguidores tan fieles y tan entregados a nuestra marca, que estarían encantados de colaborar si necesitamos ayuda. Por ejemplo en mi caso tengo a Tania que en primera instancia fue una oyente del podcast, que me ha demostrado interés en colaborar y me apoya con las redes sociales y estando de vacaciones le dejaré algo más de responsabilidad para que yo pueda desconectar con algo más de tranquilidad.

No pienses que todo lo que pides ha de ser a cambio de dinero: Las personas a veces quieren colaborar de forma totalmente desinteresada y para ellas es un honor ayudar en ciertas tareas que no impliquen tanta presencia o responsabilidad nuestra pero en las que ellas sí sientan que están aportando. Siempre puedes regalarle un producto gratis por ejemplo o tener una atención especial a cambio de esta ayuda y estos detalles muchas veces valen mucho más que pagar.

5. Deja clara tu disponibilidad

No hace falta que cuentes al mundo tus planes de vacaciones en las redes sociales y además no lo recomiendo, pero sí puedes avisar acerca de tu reducción de disponibilidad a tus clientes y a las personas que tienes en tu lista de suscriptores y decidir si, por ejemplo, a algunos de estos clientes quieres ofrecer un servicio premium por poder ponerse en contacto contigo con disponibilidad casi total incluso estando de vacaciones.

Es sano e importante que el cliente lo sepa y es mucho mejor que te adelantes a posibles peticiones de última hora y que “eduques” a tus clientes o compradores sobre la importancia de este tiempo en el que estarás con menos disponibilidad, a que de repente se generen tensiones porque se esperan de ti una respuestas inmediata y se encuentran que no estás disponible para estos “servicios last minute”.

Si no te importa atender estas peticiones que puedan surgir mientras estás bajo la sombrilla en la playa, no pasa nada, perfecto, entonces sabrás qué disponibilidad comunicar a tus clientes, pero lo importante es que estas cosas estén alineadas.

6. Apóyate en la tecnología
La tecnología es otra aliada importantísima para ayudarnos a que las cosas funcionen aunque no estemos físicamente presentes. Y si estás pensando “no soy nada techie, no se me da nada bien” te puedo asegurar que no hace falta ser ingenieros para utilizar aplicaciones que nos hacen la vida más fácil, pero sí, hay que querer en primera instancia dedicar tiempo a eso.

Si lo que quieres es vivir las vacaciones para desconectar, debes apoyarte bien en colaboradores o bien, en tecnología para conseguirlo. Te animo a que inviertas algo de tiempo en dejar automatizadas tareas asociadas a, por ejemplo, el filtrado de correos, entradas del blog o en la web que quieras publicar, posts en redes sociales.. Como dijo Silvia Leal: “La clave de la tecnología no es ser un experto sino tener curiosidad”, así que no te desanimes y piensa que si te tomas el tiempo para planificar y aprender lo que la tecnología nos permite planificar, esto te simplificará mucho las cosas, más aún cuando te quieres ir de vacaciones y disfrutar de este momento de descanso.

MÁS RECURSOS MENCIONADOS

Entrevista a Silvia Leal sobre tecnología

 

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Cómo aumentar la fortaleza mental y convertirse en personas de alto rendimiento

Cómo aumentar la fortaleza mental y convertirse en personas de alto rendimiento

¿Qué diferencia los campeones de sus competidores si entrenan tanto como los demás, si todos comparten las mismas características físicas y tienen a disposición los mejores servicios e instalaciones?

Qué hace que una persona tenga más éxito que otra? ¿Cuál es el secreto? Además.. ¿Cualquier persona puede llegar a ese éxito?

Las personas de alto rendimiento tienen una fuerza especial que las separa de la media. Este “secreto” se encuentra entre las dos orejas y se llama “Resistencia mental”.

Así es como se describe normalmente esta fortaleza mental:

La habilidad para trabajar duro y responder con flexibilidad al fracaso y la adversidad; Es la capacidad interior que permite a los individuos trabajar duro, perseguir sus pasiones y conseguir su metas de largo plazo

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Angela Duckworth, profesora de Psicología se refiere a ella como “Coraje”. A través de su investigación y su libro “Grit – El poder de la pasión y la perseverancia”, ella encontró que éste es el elemento clave que lleva al éxito y que además juega un papel mucho más importante que cualquier otra cosa a la hora de conseguir los objetivos para tu negocio, para tu salud o en tu vida.

Esta es una noticia fantástica, ya que si no tenemos control ninguno sobre nuestros genes, por lo menos sabemos que podemos trabajar para mejorar y aumentar nuestra resistencia mental.

Entonces, ¿Qué hace que una persona sea mentalmente fuerte y cómo lo podemos conseguir? ¿Cómo se consigue en la vida real?

Las personas que han desarrollado esta fortaleza mental comparten ciertas características. El psicólogo y doctor Peter Clough, desarrolló un entrenamiento llamado “las 4 Cs de la fortaleza mental”, una medida de valoración psicométrica que permite valorar la resistencia mental a través de cuatro áreas de análisis (Leer aquí el artículo completo)

Pilares del modelo de entrenamiento mental
Pilares del modelo de entrenamiento mental:

· Confianza
· Desafío (Challenge)
· Control
· Compromiso

1. Confianza
¿Crees en ti misma y en tus capacidades? ¿Sabes manejar de forma efectiva los conflictos y los retos? ¿Tiene aptitudes sociales sólidas?

Las personas que tienen confianza en sí mismas, creen que pueden alcanzar el éxito, pase lo que pase por el camino. Trabajan muy duro para desenvolverse en entornos competitivos, son proactivas y toman decisiones atrevidas pese al miedo.

2. Desafío
¿Sientes que progresas cuando te enfrentas a entornos de cambios constantes y que presentan nuevas oportunidades para aprender y mejorar?

Las personas que acogen retos, normalmente tienen una habilidad extraordinaria para trabajar y pensar fuera de los límites establecidos. Les gusta ejercitar la creatividad y aceptar algún nivel de riesgo. ¿Por qué?

Están terriblemente enfocados a alcanzar metas positivas.

3. Control
¿Sientes que tienes el control sobre tu vida y el poder de dar forma a tu destino?

¿Cómo reaccionas a los altibajos de la vida? ¿Te dejas llevar por las mareas?

Las personas que tienen un sensación fuerte de control sobre sus vidas tienden a estar más relajadas y confiadas. Están más conectadas con sus emociones, se auto-regulan y se motivan para alcanzar resultados.

4. Compromiso
¿Te comprometes para conseguir tus objetivos? ¿Estableces metas y trabajas constantemente para conseguirlas incluso cuando la cosa se hace difícil y hay momentos de incertidumbre?

 

¿Cómo te sientes después de haber leído este post? Crees que eres una persona mentalmente fuerte, lo sabías o aún no te sientes mentalmente fuerte pero sí crees que tienes la capacidad para desarrollar esta fortaleza mental?

Esta habilidad se desarrolla con el tiempo, paso a paso y poco a poco.

¿Por qué no empezar ahora mismo a intentar ser una mejor versión de ti misma?

 

 

Cómo controlar la energía del cuerpo y ser más productivos

Cómo controlar la energía del cuerpo y ser más productivos

Nuestro nivel de energía depende, en gran medida, del estado de nuestro cuerpo, mente y emociones y de cómo éstos se relacionan entre sí. Todos tenemos altibajos y en estos momentos es cuando se hace más necesario saber gestionarlos de manera eficaz!

Para manejar tus niveles de energía eficazmente, necesitas entender primero tus propios patrones de energía.

Por lo general, todos tenemos patrones de energía similares (por ejemplo, estamos más cansados al final de la jornada laboral, a la hora de hacer alguna actividad deportiva, cuando llega el final de un día muuuuyyy largo, etc), sin embargo éstos fluctúan de persona a persona y también se ven afectado por factores externos (..¿Conoces a alguien que es muy enérgico y productivo muy temprano por las mañanas y otros que lo son más por la noche?)

¿Alguna vez has hecho un seguimiento de tus propios niveles de energía a lo largo de un día o durante una semana consecutiva y has observado algún patrón?

Si no lo has hecho nunca, te recomiendo que lo hagas.
¿Cómo? Muy simple: Puntúa tu nivel de energía de 1 – 10 (siendo 1 el más bajo) a lo largo del día y a unas horas determinadas. Hazlo unos días: Estoy segura que pronto verás un patrón de comportamiento y de energía.
Este es el primer paso para conocer tus niveles de energía, por lo que podrás planificar tu día, así como tareas específicas de acuerdo a tus niveles de energía!

Aquí te doy un ejemplo de clasificación:

Tareas que requieren mucha energía (niveles de energía de 8 a 10)
Este es el momento más preciado y que te demandará más energía, así que elige las tareas más complejas y más urgentes que necesitan ser completadas (Ojo, No confundir con “¡Cómo priorizar tus tareas” que es un tema completamente distinto!)

Tareas que requieren energía media (niveles de energía de 5 a 7)
Utiliza este tiempo para tareas que requieran una energía moderada, como, por ejemplo, tareas relacionadas con la comunicación (hablar con gente, mandar mensajes, etc), reuniones, decisiones no esenciales, etc.

Tareas que requieren baja energía (niveles de energía de 4 o menos)
Deja las tareas repetitivas o pausadas para este tiempo, las que no requieren una “actividad cerebral” muy elevada, como por ejemplo, leer o ver la televisión.

Ahora que conoces un poco más tus niveles de energía, te cuento algunos factores que te ayudarán a gestionar y administrar estos niveles y con ello aumentar tu productividad en el día a día.

1.Dormir bien y las horas necesarias
· Elimina cualquier distracción que pueda fastidiarte el sueño
· Sé estricto con los horarios: Respeta la hora a la que te acuestas y te despiertas
· Crea una rutina antes de acostarte y síguela. Descansar el cerebro y su actividad nos hará estar más llenos de energía para afrontar cualquier reto del “día a día”.

2.Comer sano
Los alimentos nos dan energía, sin embargo, no todos los alimentos son iguales y por esto nos aportan energía de forma diferente. Como norma general, favorece alimentos no procesados, alimentos que “crecen y mueren”, muchas frutas y verduras (come siguiendo los colores del “arco iris”, “comiendo” cuantos más colores te sea posible), nutrientes, proteínas magras y alimentos bajos en glucemia. Intenta siempre evitar comer alimentos procesados, aunque de vez en cuando nos sintamos tentados a comernos un “Big Mac con patatas” ;)!

3.Beber mucho mucho mucho agua
Tan importante como la comida, es recordar hidratarse durante el día… Después de todo, nuestros cuerpos están compuestos por este importantísimo elemento, entre un 45% – 60% de agua (dependiendo de la edad y el sexo). Por lo que el agua debe ser un elemento más que obligatorio en nuestro día a día. Una buena regla general a seguir es beber 8 vasos de agua al día: Si no vas al baño por lo menos 4 – 5 veces al día, NO estás bebiendo suficiente agua!

4.Moverse
Sudoración y respiración inundan tu cuerpo con endorfinas y aumentan naturalmente tus niveles de energía! El ejercicio permite liberar toxinas, lo que te hace sentir mejor y liberar tensión y, lo que es mejor, ¡Es totalmente natural!

Planificar el día

5.Planificar el día
Planifica tus días de trabajo de acuerdo con tus niveles de energía (como se mencionó anteriormente). Te darás cuenta que el tiempo dedicado a planificar el día te hará ahorrar mucho tiempo!

6.Realizar descansos
Recuerda realizar descansos durante el día que te permitan “recargar las pilas”. Durante estas pausas puedes realizar cualquier actividad como ir a dar un paseo, hacer algo de deporte, echarte una siestecita, meditar, incluso “no hacer nada”, tan sólo parar… con el fin de eliminar tensión y recuperar energía.

6.Tener un espacio de trabajo organizado
Mantén tu espacio de trabajo cómodo, limpio y ordenado, hazlo “tuyo” y que cuando estés trabajando lo sientas como “tu lugar, dónde eres tú y lo haces tuyo a tu manera”. Cuida este espacio como si fuese tu “santuario”, un lugar donde poder ir todos los días y que no te suponga algo “tedioso” o “pesado”.

Todos somos diferentes y tenemos diversas maneras de manejar nuestros niveles de energía. La clave, aparte de entender nuestro cuerpo, nuestra mente y manejar los altibajos que podamos tener, es escoger las cosas que funcionan para ti!

 

4 claves para una planificación y gestión del tiempo efectiva

4 claves para una planificación y gestión del tiempo efectiva

Estás delante de tu ordenador. En blanco. Tu cabeza no para de rebobinar una lista infinita de tareas a desempeñar. Varios clientes están pendientes de tu llamada reclamándote las entregas que no han llegado a tiempo. El reloj marcándote los minutos que pasan porque dentro de 40 minutos tienes que recoger a tu hijo en la escuela.

¿Y tú? Piensas con qué empezar (ya han pasado 5’ más), empiezas a agobiarte al darte cuenta que en realidad no te da tiempo a nada (pasan otros 5’), te pones a revisar el correo (al final, aquí siempre habrá algo que gestionar y -además- no me va a llevar mucho?!?..), una newsletter te desvía a un post muy interesante que te pones a leer (ya han pasado 15’ más..), que además te desvía a descargarte una guía gratuita que crees que te podría servir (ya se han ido otros 5’) y cuando levantas la cabeza del ordenador te das cuenta que ya ha llegado la hora de salir corriendo..

¿Te suena?

Gestionar el tiempo es algo que va mucho más allá de aprender a usar unas herramientas que nos faciliten la vida o de cumplir a raja-tabla unos “trucos” que otras personas han implementado con éxito en sus vidas.

Para controlar tu productividad y el efecto “desbordada” y de agobio constante, tienes que conocer los fundamentos sobre los que se instala y sólo depende de ti misma seguirlos. Si no tenemos interiorizadas estas bases será muy difícil que aprendas a vivir y organizar tu tiempo de forma eficaz pues será el tiempo que te gestionará a ti.

Una vez aclaradas las bases, no hay fórmula mágica que valga para todos sino que cada uno encontrará unas técnicas o trucos que mejor le funcionen en su rutina de trabajo. Pero sí hay unos conceptos comunes que si conoces y controlas te simplificarán mucho las cosas, y al final, de esto se trata..

1.Mentalidad

La productividad empieza con una actitud mental de querer hacer las cosas mejor en lugar de hacer más cosas con el mismo tiempo.

Si lo que quieres es encajar de todo de más en tus 24 horas para sentirte ocupada y con ello “eficaz”, lo más probable es que consigas todo lo contrario: Acabarás muy cansada, con demasiados lazos “abiertos” lo que no te hará seguir dando vueltas a esos temas durante la noche y con la preocupación constante de “ocuparte de estar ocupada” para cumplir con la sensación de trabajar mucho. No se trata de hacer más cosas, sino de hacer las cosas de forma diferente de tal manera que el output y los resultados de tus acciones sean mayores.
Por otra parte hay que fomentar una mentalidad de cambio: Si tu forma de trabajar te lleva a una sensación de agobio constante y de que “no te da la vida” tienes que asumir que debes cambiar algo en tu día a día: Si no cambias nada, lo más probable es que no cambie nada en tus resultados y tampoco en tus sensaciones.

2. Rutinas
Tener una rutina en el día a día es clave para reducir los tiempos “muertos” en los que nos perdemos bien en “exceso de planificación”, en “falta de planificación” o pensando en qué siguiente paso dar sin rumbo. Si tienes una rutina bien instalada –al igual que por la mañana te duchas de forma automática -sin pensar- te será infinitamente más fácil atender las cosas que son parte de la rutina y atenerte a ellas. Si por ejemplo tu rutina de la mañana consiste en una hora de tiempo dedicada a la lectura (aquí Kay Fabella por ejemplo nos contó su rutina de la mañana), seguida de una fase de planificación para luego seguir con el chequeo del correo, puedes estar tranquila que no vas a sucumbir a la tentación de abrir el correo según te despiertas porque sabes perfectamente que hay un tiempo planificado para ello dentro de tu rutina.

3. Energía
Sin energía no se puede hacer nada. Punto. No hay discusión. Me siento culpable de haber caído en esta trampa varias veces, trasnochando para trabajar, arrastrándome el día siguiente y quedándome despierta gracias a múltiples cafés.. Resultado: unos pocas horas más de trabajo real el día anterior y todo el día siguiente perdido porque el cansancio podía conmigo.
No hagas este error: No merece la pena.

Tener energía y acompañarla con unos hábitos de comida saludables y de hacer deporte de forma regular multiplica nuestra productividad de forma exponencial.

Estudios lo avalan y es indiscutible: Si buscas ser más productiva piensa en cómo dejar espacio para recuperar energía. De nuevo no se trata de “encajar” más y más trabajo en las 24 horas (que, por cierto todos tenemos por igual..) sino en hacer que las horas de trabajo sean más efectivas: Reduce media hora de trabajo a cambio de media hora de actividad al aire libre y ¡Te sorprenderás con los resultados! (Aquí Natalia Gomez del Pozuelo cuenta cómo para ella es imprescindible ir a andar cada día para impulsar su creatividad)

4. Delegar
Admitir que no podemos llegar a todo está en la base de una gestión sana de nuestro tiempo: Si quieres ser bueno en una cosa pero hay muchos aspectos que te desvían del “core”, de lo importante, como tareas administrativas, tareas recurrentes, tareas urgentes vs importantes, la carga de trabajo y la falta de claridad mental sucumbirá por mucho que intentes concentrarte y avanzar a paso rápido (te recomiendo leer Fuera de Serie para una estupendo análisis de cómo el concentrarse en una y una sola cosa lleve a la excelencia..). El truco está en delegar todo lo que sea posible para no cargar con el “peso” de ciertas incumbencias cuyo valor es mínimo para tu negocio pero “hay que hacerlas”.
Piensa en el valor que das a una hora de tu trabajo y ante la indecisión de dedicarte o no dedicarte a ciertas tareas pregúntate: ¿Me gusta hacerlo? ¿Hay alguna razón especial por la que YO soy la mejor opción para hacerlo? ¿Cuánto tiempo me implica dedicarme a ello vs delegar esta tarea?

¡Da el valor que se merece a tu tiempo y empieza a delegar!

Ahora que sabes en qué pilares se fundamenta la gestión del tiempo, no te obligues a aplicar todo y ahora: Escoge una sola cosa de las cuatro y empieza a ponerte en marcha. Recuerda:

“Las pequeñas acciones mueven montañas”

5 pensamientos limitantes que intentarán desviarte del camino hacia el éxito

5 pensamientos limitantes que intentarán desviarte del camino hacia el éxito

Hace poco participé en un brunch del que nos despedimos con una frase que me dejó impactada: “¿Y si no tuvieras miedo?”. Cuando leí esta frase me dejé llevar por la imaginación como haría un niño.. Mi primera imagen cayó en las aves y como ellos vuelan encima de todo como si no tuvieran preocupación alguna ni ningún pensamiento que les limite para volar cada vez más alto..

Con el post de hoy he recopilado 5 pensamientos que aparecen de vez en cuanto –casi a posta- para limitarnos a volar alto e intentan sabotear las ambiciones y las ganas de apuntar a metas realmente grandes en la vida y en el trabajo.

Pero existen. Y siempre existirán, aparecerán en mayor o menor medida y nos acompañarán siempre ya que somos humanos. Así que el único “remedio” es aprender a conocerlos y controlarlos.

Saber que existen es el primer paso para enfrentarse a ellos, mirarlos desde “fuera”, decidir dejarlos de lado y seguir más valiente que nunca en tu camino de ambición y éxito.

1. “No sé hacerlo y no sé por dónde empezar”
Nadie sabe de una cosa hasta que se ponga a actuar sobre ella: Yo no sabía nada de edición de audio, de páginas web o de crear podcasts antes de ponerme manos a la obra y empezar a actuar para aprender sobre ello.
No sólo este pensamiento es peligroso porque pone freno a la acción, sino que además des-incentiva a ello y ofrece una buenísima excusa para la mente para no “atreverse” a lanzarse hacía algo desconocido.
Si te enfrentas a este pensamiento te animo a que cambies la perspectiva, que te concentres en lo que sí sabes y que saques lo máximo de lo que sabes para traducirlo en pasos concretos que te acerquen a lo que no sabes.

2. “No tengo tiempo”
¿Qué significa “No tener tiempo”? Cada uno de nosotros es dueño de su tiempo y todos tenemos las mismas 24h para escoger qué hacer con ellas. Ponte delante un calendario y elige qué tiempo tienes para una cosa y qué tiempo decides no tener para otra. En el momento en el que decides no dedicar tiempo a algo estás diciendo sí a otras cosas: No dejes que el tiempo te controle sino empieza tú a controlar tu tiempo de forma consciente. Si decides no tener tiempo para algo, así será. Pero que sea eso fruto de una decisión, no porque antes siquiera de medir las alternativas el “No tengo tiempo” te haya parado para efectivamente evaluar si de verdad es así.

3. Pedir constantemente disculpas
Está bien que nos hayan educado a ello, pero.. Si fuera algo que sale una y otra vez en nuestras conversaciones y sin que nos demos cuenta nos genera una predisposición mental de “sumisión”? Parece una palabra muy fuerte, pero piensa qué diferencia tiene escribir un correo que empieza por “Disculpa que te moleste, quería comentarte acerca de…” o empezar directamente por “Quería comentarte acerca de..”.

Piensa si es realmente necesario que te disculpes, si lo haces por “educación” o si te estás adelantando a una reacción de tu interlocutor que igual nunca se va a producir, pero que le está ofreciendo la oportunidad que sí pase. Si éste es el caso, simplemente evita pedir disculpas, te puedo asegurar que si de verdad alguien nota molestia o se siente incómodo por alguna actuación no tardará en hacértelo notar.

4. “¿Qué pensarán los demás de mí?”
¿Cuántas veces no arriesgamos por el miedo al reconocimiento? Este pensamiento responde a una de las necesidades básicas de cada ser humano según Maslow, lo que significa que es algo normal que sintamos la necesidad de ser reconocidos por los demás. Sin embargo aquí te quiero animar a separar el aspecto “negativo” de todo esto que, de nuevo, actúa como freno a nuestro sueños, ambiciones e impulso a la acción.

Ya tenemos bastantes preocupaciones personales como para preocuparnos también de lo que puedan pensar los demás de nosotros.
Pero eso es fácil de decir y muy difícil de poner en practica… Asi que te doy mi personal “táctica” para enfrentarme a estos momentos:

1. Respira hondo
2. “Aléjate” para relativizar y ver la situación desde una perspectiva más amplia y lejana
3. Enfócate en lo que tienes bajo control (o que depende de ti) de esa situación; La preparación es clave y te dará tranquilidad! (p.e. en mi caso para enfrentarme a la “vergüenza” de publicar mi primer episodio, me concentré en generar el mejor contenido posible y no en la posible reacción a dicho contenido)
4. Analiza las consecuencias de que los demás “juzguen” mal tus acciones: Verás que la mayoría de las veces no son lo bastante graves como para justificar limitarte en tus decisiones de seguir adelante. Sigue y persigue y si a alguien no le gusta NO PASA NADA!

5. “¿Y si fracasara?”
…¿Cuántas veces por miedo a fracasar ni siquiera lo intentamos? La realidad es que si interpretamos un fracaso en acciones que hemos emprendido, por ejemplo no haber conseguido un cliente importante o un producto que no ha repercutido el interés esperado, como un fracaso personal allí es donde nos estamos limitando! No es esta la pregunta en la que nos debemos fijar sino ¿Qué puedo hacer para mejorar? O ¿Como puedo evitar que sea un fracaso? Muchas veces el simple uso de palabras distintas tiene un impacto muy grande en cómo interpretamos las situaciones y en nuestra aptitud hacia ellas.

Controlar estos pensamientos es clave para construir una mente fuerte y crear la actitud indispensable para el éxito.

Sé audaz: No te dejes llevar por el síndrome del impostor, apuesta por ti y no dejes que estos pensamientos te desvíen del camino.

 

¿Te ves reflejada en alguno de estos pensamientos? ¿Qué más ideas te rondan la cabeza que quieren sabotear tu camino?

 

Cómo venderse en una entrevista de trabajo

Cómo venderse en una entrevista de trabajo

¿Alguna vez te has preguntado o has escuchado a la gente preguntarse: “¿Cómo puedo vender mi experiencia profesional en una entrevista de trabajo?” Sin embargo, ¿qué significa realmente “venderse”? y ¿Por qué la mayoría de la gente lo aconseja?

Cuando alguien nos da este consejo, generalmente, se suele conseguir el resultado contrario, o se obtiene una idea errónea de cómo “vender nuestro potencial como profesionales”, ya que asociamos a “venta” o “vender” a cosas materiales, productos, servicios, o “vendernos” como personas, llegando en algunos casos a ser algo “mal visto”. Quizás este tipo de situaciones les sean más “fáciles” a personas con un perfil comercial, que saben qué, cómo, cuándo y por qué decir “esta palabra” o “aquella”, ya que su experiencia les ha puesto en dicha situación previamente. Sin embargo, para aquellos no familiarizados con este tipo de procesos o, llamémoslas, “transacciones”, la “venta” es a menudo mal entendida, no es convincente y puede llegar a ser hasta un momento desagradable para ambas partes.

Si quieres mi opinión, sí necesitamos “vendernos” en las entrevistas y remarcar nuestros éxitos, sin embargo puede pasar que a la hora de “vendernos” nos encontremos en una situación desagradable o que parezca que estamos desesperados por conseguir ese puesto de trabajo.

Las entrevistas son una calle de doble sentido

Las entrevistas son algo más que una oportunidad para que los entrevistadores o los departamentos de RRHH verifíquen y confírmen nuestra experiencia y conocimientos con preguntas convencionales o pre-programadas.

Una entrevista puede llegar a ser algo así como una “primera cita”, donde ambas partes tienen la oportunidad de conocerse un poco más en profundidad, donde “sacar a relucir” tu potencial, donde descubrir un poco más sobre la cultura y los valores de empresa y también donde conocer más sobre la propia experiencia de los entrevistadores. El hecho de “quedar y vernos” para una entrevista, no significa que vaya a surgir el “amor a primera vista”, pero sí puede ser una buena ocasión para recabar más información. De hecho, si hay “química”, puede convertirse en una “segunda cita” e incluso en una “tercera”. De haber tenido esa “primera cita” con un resultado positivo, posiblemente, habrá una segunda cita… Así pues, estas “citas” serán buenas no sólo para responder a las preguntas sino para hacer preguntas y escuchar activamente!

Los seres humanos somos naturalmente criaturas emocionales y nos gusta hablar de nosotros mismos, larga y tendidamente…
Esto pasa también a las personas que nos realizan la entrevista: Si haces preguntas y escuchas, serás capaz de averiguar qué es lo que realmente están buscando o qué perfil profesional quieren contratar. Así, a través de esa “escucha activa”, serás capaz de hablar sobre tu propia experiencia profesional con ejemplos reales y orientar dicha experiencia a aquello que el entrevistador está buscando. No todos somos iguales: Algunos procesamos la información de forma más rápida mientras que a otros nos lleva más tiempo procesarla.

Las 3 P’s: ¡Prepara, prepara y prepara!

La gente piensa que la entrevista en sí es lo más importante del proceso completo que culmina en una entrevista de trabajo. Sin embargo, la entrevista no es nada más que la punta del iceberg. Como cualquier evento, presentación o propuesta comercial la carga de trabajo está en la preparación: “Preparar, preparar y preparar sin parar”, como nos diría Espinete, pero en lugar de pintar algo, lo haría a la hora de afrontar una entrevista de trabajo.

¿Cómo prepararnos para una entrevista?

1.Conócete a ti mismo
¿Cuál es tu marca personal? ¿Cómo te ven las personas y cómo quieres que te vean profesionalmente?

Es bueno que pienses en algunas preguntas y respuestas, que las escribas e incluso las compartas con amigos de confianza. A través de este tipo de ejercicios y prácticas adquirirás fluidez, rapidez, agilidad y aprenderás a ser más eficaz a la hora de responder preguntas en una entrevista de trabajo.

Algunos ejemplos de preguntas pueden ser:

¿Qué estoy buscando con este trabajo?
– Tipo de gestión
– Remuneración salarial
– Proyección profesional
– Programa y planes de viaje, otros beneficios
– Ambiente laboral
¿Cuáles son mis puntos fuertes?
¿Cómo he demostrado esos puntos fuertes en puestos anteriores?
¿Dónde y cómo puedo agregar valor a esta empresa?
¿Cómo mi “valor añadido” puede ser la clave para ese puesto de trabajo?
¿Cómo de relevante es mi base de conocimientos para el trabajo que solicito?

2.Conoce tu audiencia
Conocer la empresa, lo que está buscando e incluso obtener información sobre la persona que va a realizar la entrevista, es muy valioso. Así que ¡Tómate el tiempo para investigar!

3. Demuestra en lugar de perderte en el “blablabla”
Apoyar lo que decimos con ejemplos sólidos siempre ayuda en las entrevistas y mostrará al entrevistador que sabes de lo que hablas además de ofrecer argumentos sobre cómo aplicarlo al puesto de trabajo vacante!

Si la idea de enfrentarte a una entrevista de trabajo de una forma abierta y honesta te da noches sin dormir y sientes mariposas en el estómago, no te preocupes: ¡No eres la única!

Como todas las habilidades que aprendemos, ya sea tocar el piano o aprender un nuevo idioma, aprender cómo enfrentarse a una entrevista de trabajo es un conjunto de habilidades que podemos desarrollar, paso a paso. Con la mentalidad correcta y con consistencia, cuanto más practiques más controlarás, no sólo tus aptitudes, cualidades o hasta donde quieres llegar, sino cualquier aspecto de tu vida.

 
 
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