¿Alguna vez te has preguntado o has escuchado a la gente preguntarse: “¿Cómo puedo vender mi experiencia profesional en una entrevista de trabajo?” Sin embargo, ¿qué significa realmente “venderse”? y ¿Por qué la mayoría de la gente lo aconseja?

Cuando alguien nos da este consejo, generalmente, se suele conseguir el resultado contrario, o se obtiene una idea errónea de cómo “vender nuestro potencial como profesionales”, ya que asociamos a “venta” o “vender” a cosas materiales, productos, servicios, o “vendernos” como personas, llegando en algunos casos a ser algo “mal visto”. Quizás este tipo de situaciones les sean más “fáciles” a personas con un perfil comercial, que saben qué, cómo, cuándo y por qué decir “esta palabra” o “aquella”, ya que su experiencia les ha puesto en dicha situación previamente. Sin embargo, para aquellos no familiarizados con este tipo de procesos o, llamémoslas, “transacciones”, la “venta” es a menudo mal entendida, no es convincente y puede llegar a ser hasta un momento desagradable para ambas partes.

Si quieres mi opinión, sí necesitamos “vendernos” en las entrevistas y remarcar nuestros éxitos, sin embargo puede pasar que a la hora de “vendernos” nos encontremos en una situación desagradable o que parezca que estamos desesperados por conseguir ese puesto de trabajo.

Las entrevistas son una calle de doble sentido

Las entrevistas son algo más que una oportunidad para que los entrevistadores o los departamentos de RRHH verifíquen y confírmen nuestra experiencia y conocimientos con preguntas convencionales o pre-programadas.

Una entrevista puede llegar a ser algo así como una “primera cita”, donde ambas partes tienen la oportunidad de conocerse un poco más en profundidad, donde “sacar a relucir” tu potencial, donde descubrir un poco más sobre la cultura y los valores de empresa y también donde conocer más sobre la propia experiencia de los entrevistadores. El hecho de “quedar y vernos” para una entrevista, no significa que vaya a surgir el “amor a primera vista”, pero sí puede ser una buena ocasión para recabar más información. De hecho, si hay “química”, puede convertirse en una “segunda cita” e incluso en una “tercera”. De haber tenido esa “primera cita” con un resultado positivo, posiblemente, habrá una segunda cita… Así pues, estas “citas” serán buenas no sólo para responder a las preguntas sino para hacer preguntas y escuchar activamente!

Los seres humanos somos naturalmente criaturas emocionales y nos gusta hablar de nosotros mismos, larga y tendidamente…
Esto pasa también a las personas que nos realizan la entrevista: Si haces preguntas y escuchas, serás capaz de averiguar qué es lo que realmente están buscando o qué perfil profesional quieren contratar. Así, a través de esa “escucha activa”, serás capaz de hablar sobre tu propia experiencia profesional con ejemplos reales y orientar dicha experiencia a aquello que el entrevistador está buscando. No todos somos iguales: Algunos procesamos la información de forma más rápida mientras que a otros nos lleva más tiempo procesarla.

Las 3 P’s: ¡Prepara, prepara y prepara!

La gente piensa que la entrevista en sí es lo más importante del proceso completo que culmina en una entrevista de trabajo. Sin embargo, la entrevista no es nada más que la punta del iceberg. Como cualquier evento, presentación o propuesta comercial la carga de trabajo está en la preparación: “Preparar, preparar y preparar sin parar”, como nos diría Espinete, pero en lugar de pintar algo, lo haría a la hora de afrontar una entrevista de trabajo.

¿Cómo prepararnos para una entrevista?

1.Conócete a ti mismo
¿Cuál es tu marca personal? ¿Cómo te ven las personas y cómo quieres que te vean profesionalmente?

Es bueno que pienses en algunas preguntas y respuestas, que las escribas e incluso las compartas con amigos de confianza. A través de este tipo de ejercicios y prácticas adquirirás fluidez, rapidez, agilidad y aprenderás a ser más eficaz a la hora de responder preguntas en una entrevista de trabajo.

Algunos ejemplos de preguntas pueden ser:

¿Qué estoy buscando con este trabajo?
– Tipo de gestión
– Remuneración salarial
– Proyección profesional
– Programa y planes de viaje, otros beneficios
– Ambiente laboral
¿Cuáles son mis puntos fuertes?
¿Cómo he demostrado esos puntos fuertes en puestos anteriores?
¿Dónde y cómo puedo agregar valor a esta empresa?
¿Cómo mi “valor añadido” puede ser la clave para ese puesto de trabajo?
¿Cómo de relevante es mi base de conocimientos para el trabajo que solicito?

2.Conoce tu audiencia
Conocer la empresa, lo que está buscando e incluso obtener información sobre la persona que va a realizar la entrevista, es muy valioso. Así que ¡Tómate el tiempo para investigar!

3. Demuestra en lugar de perderte en el “blablabla”
Apoyar lo que decimos con ejemplos sólidos siempre ayuda en las entrevistas y mostrará al entrevistador que sabes de lo que hablas además de ofrecer argumentos sobre cómo aplicarlo al puesto de trabajo vacante!

Si la idea de enfrentarte a una entrevista de trabajo de una forma abierta y honesta te da noches sin dormir y sientes mariposas en el estómago, no te preocupes: ¡No eres la única!

Como todas las habilidades que aprendemos, ya sea tocar el piano o aprender un nuevo idioma, aprender cómo enfrentarse a una entrevista de trabajo es un conjunto de habilidades que podemos desarrollar, paso a paso. Con la mentalidad correcta y con consistencia, cuanto más practiques más controlarás, no sólo tus aptitudes, cualidades o hasta donde quieres llegar, sino cualquier aspecto de tu vida.

 
 
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Evan Lai

Tiene más de 10 años de experiencia trabajando en startups construyendo equipos en entornos multiculturales y muy dinámicos gracias a su pasión por conectar personas con proyectos de gran impacto. Ella ha creado además su propia empresa y ha trabajado en el departamento de RRHH de Apple en Greater China. Está certificada en PNL además de ser coach de nutrición y fitness.

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