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¿Te has preguntado alguna vez cómo puede ser que algunas personas tengan un trabajo a tiempo completo, hagan deporte, mantengan una familia, hijos y una casa, participen en eventos, viajen y mucho más aún teniendo las mismas 24h que tenemos todos?
Y no me refiero a aquella élite que tiene a una multitud de personas trabajando para ella y muchos recursos disponibles, no! Me refiero a gente como tú y yo que luchamos constantemente para hacer que nuestro día no acabe siendo un cumulo de estrés, ansiedad, prisas, cansancio y muchas horas trabajando (fuera y dentro de casa!!) con la sensación de no dar para más..

Bien. La respuesta está en una mejor gestión del tiempo. Las matemáticas son simples: Si sólo “ahorrásemos” cada día 5 minutos de tiempo ganaríamos 5(minutos)*7(días/semana)*52(semanas/año) = 1820 minutos al año o 30.3 horas… Es decir ganaríamos cada año más de una jornada completa de tiempo con sólo 5 minutos mejor gestionados cada día.. No es difícil entonces calcular hasta dónde podríamos llegar si en lugar de 5 minutos consiguiésemos una hora de tiempo “liberado” de tareas poco o nada relevantes cada día durante un año: más de dos semanas!!!

Aunque parezca una contradicción el primer paso para gestionar el tiempo es tenerlo. Para ello, ya que aún no tenemos el poder de añadir horas a nuestro día, hay que sacar de lo que todos tenemos: 24 horas.

Pero entonces ¿Cómo podemos conseguirlo?

¡¡Empezando a decir que no!!

Nos pasa a todos, pero a las mujeres nos cuesta más decir que no y esto es algo que nos puede perjudicar en un contexto laboral.
Por naturaleza tendemos a atender peticiones que nos parecen “inocuas” y que pueden ser tan simples como dedicar tiempo a un conocido, colaborador o colega en asuntos que no aportan valor ni a nuestro trabajo ni al de la persona que tenemos enfrente. Sin embargo sí ocupan nuestro tiempo y en muchas ocasiones también nuestra energía.
Tendemos a regalar mucha disponibilidad cuando consideramos que algo es “poca cosa” y que “no nos llevará mucho tiempo” y en realidad acaba siendo un ladrón de tiempo. Y no sólo esto sino que –aún peor- dada la aceptación inicial, nos sentimos vinculadas por un sentimiento de obligación hacía la otra persona a tener ésa disponibilidad también en el futuro.

Volviendo a nuestro ejemplo, decir que no en esas ocasiones no significa volverse borde o desatender cualquier petición de ayuda o de atención que no esté directamente alineada con lo queremos conseguir con nuestro tiempo. Significa empezar a sopesar de forma consciente las ocasiones que realmente merecen nuestra dedicación de las que no y en este caso decidir no dedicar más tiempo de lo debido a ellas.
Recuerda:

¡No dejes que el tiempo decida sobre ti, tú decide sobre tu tiempo!

Por otra parte, “decir no” significa también renunciar a algo en nuestro día que nos roba tiempo que podríamos dedicar a otra tarea que nos aporta mucho más en términos de emociones, productividad, dinero o lo que queramos valorar.

Un ejercicio muy bueno consiste en apuntar durante una jornada-tipo el tiempo que dedicamos a cada una de las acciones del día, entre ellas contestar a correos, cuidar de la familia, desplazamientos, tareas en casa, participar en redes sociales, hacer deporte.. en fin todo. Apuntar todo de por sí nos ayuda a darnos cuenta de la cantidad de tiempo que dedicamos a cosas que hacemos pero que nunca contaríamos si alguien nos preguntara “Qué has hecho hoy?” (A mí por lo menos nadie me ha contado que se ha pasado tiempo a contestar mensajes de Whatsapp o una hora en el coche para ir y venir del trabajo.. Más bien me han contado que han estado trabajando todo el día. Esto pasa entre otras cosas porque la mayoría de las personas no mide el tiempo dedicado a estas acciones y piensa que ese tiempo es muy poco en comparación con el tiempo dedicado a otras cosas).
Hice el ejercicio en un par de ocasiones y me quedé asustada cuando vi la cantidad de tiempo dedicado a tareas de poco o ningún valor y así decidí rectificar!!
Así como en el ámbito personal tener el foco en el tiempo que dedicamos a nuestras acciones tiene el resultado inmediato de “liberar” tiempo y así dedicarnos a lo que más nos satisface, en un contexto profesional nos ayudará mucho a aumentar la concentración y la productividad. Si sabemos detectar qué hábitos “tóxicos” nos roban tiempo de forma indeseada entonces podemos decir que no a ellos y así redistribuir el tiempo a favor de otras tareas de valor, eliminando poco a poco la constante sensación de falta de tiempo e impotencia.
Ahora que sabes cuál es el primer paso para gestionar de forma más eficaz el tiempo falta lo más importante: pasar a la acción!!! Porque recuerda:

¡Sin acción no hay cambio!

 

Y Tú ¿A QUÉ VAS A DECIR QUE NO?


Stefania Dalle Pezze

Stefania Dalle Pezze es fundadora de Mujeres en Business y trader de divisas con extensa experiencia en banca de inversión y con elevada capacidad para trabajar en entornos de trabajo muy exigentes. Su talento está en impulsar a los demás a alcanzar sus metas gracias a una gestión más eficiente de recursos, tiempos y procesos de decisión.