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Estás de pié y de frente a tu público. Estás sudando más de lo que te podrías imaginar pero pasados 5 minutos desde que empezaste tu discurso encuentras tu ritmo y las palabras fluyen solas. Y luego acabas y piensas: lo he pasado realmente mal pero ¡qué bien me siento ahora!
La pregunta es: ¿Cómo llegamos a esta sensación de “qué bien me siento ahora”? Esta sensación la sientes en el momento en que tu discurso ha dejado huella, así que hay que reformular la pregunta: ¿Cómo consigo que mi discurso impacte y deje huella? La respuesta es más simple de lo que parece pero no es simplemente “practicar, practicar, practicar”. Para entender mejor el concepto hay que ir un paso atrás y aclarar qué significa hablar en público y quién es un buen orador.

Qué significa hablar en público?

Hablar en público se define a través de dos conceptos:

  1. Un mensaje
  2. Una audiencia

Esto quiere decir que cada vez que vayas a una reunión, atiendas a una conference call o presentes soluciones a tu jefe – todo esto es hablar en público. Da igual que tengas delante a 10 personas o sólo a una, sigue definiéndose hablar en público. La mayoría de la gente no se da cuenta que hablar en público es una cosa que practicamos a diario y nos acompaña cada día y en cualquier lugar. Sin embargo, darse cuenta de esto nos da una gran ventaja y la gran oportunidad de practicar. Si empiezas a considerar cualquier conversación que tengas en el trabajo – reuniones, visitas a clientes, llamadas en conferencia – como una forma de hablar en público entonces cada día tendrás la oportunidad de poner en práctica las técnicas de las que hablaremos más adelante para hablar con impacto.

¿Qué cualidades definen a un gran orador?

La mayoría de las personas no necesitamos ser oradores perfectos, simplemente porque no es a lo que nos dedicamos profesionalmente. Simplemente somos personas normales que buscamos ofrecer y trasmitir algo positivo y de valor al mundo. La labor de hablar en público a nivel profesional la dejamos a los politicos, actores u oradores motivacionales. La mayoría de la gente tiende a imponerse mucha presión para alcanzar la perfección a la hora de hablar en situaciones tanto formales como informales. Pero en este caso no necesitamos la perfección sino la fuerza. Y qué significa en este contexto ser fuertes? Nos bastan con pensar en uno de los mejores discursos que hayamos escuchado nunca. A continuación va uno que puede servir de inspiración: Mujer hablando en congreso.
No hace falta entender el inglés para darse cuenta lo que hace fuerte a esta mujer que habla. Ella posee las tres cosas mágicas:

  • Presencia
  • Pasión
  • Autenticidad

Su cuerpo y el tono de su voz definen su presencia. Está erguida, mira a su audiencia y habla en voz alta. Su tono de voz es fuerte y claro y trasmite el poder del mensaje. Y ¿Sabes qué no esta haciendo? No está pensando si su discurso tiene alguna falta o si su discurso estás siguiendo exactamente las líneas que tenía preparadas. No, no está pensando en ninguna de estas cosas. Simplemente se está concentrando en una y una única cosa: su mensaje. Esto es lo único que importa y ella es simplemente el medio para trasmitir ése mensaje.

Personas caminando en pasillo sin definir

Esto nos recuerda cuál es el truco más importante para dominar hablar en público:

Olvida tu ego

A nadie le interesa de ti. La gente que te escucha no está allí para ti, tú no le importas. Lo único que importa es el mensaje, las ideas que trasmites y las soluciones que aportas.
Para dar a tu mensaje la importancia que merece, tienes que demostrar que es importante y para ello lo tienes que presentar a tu interlocutor con pasión. En este caso lo que puede jugar en tu contra es que no creas en el mensaje. Si este es el caso entonces tendrás que buscar algo con lo que conectar a través de tu mensaje. Has de creer en ello porque

Si tu no crees en tu mensaje tu público tampoco lo hará!

Y una cosa más pero no menos importante: Tienes que ser tú mismo y esto va de la mano con lo que decíamos sobre la pasión: Si consigues conectar con algún aspecto del mensaje entonces conseguirás hacerlo tuyo, lo estarás interiorizando. Esto es clave para resultar auténticos. Cuando somos auténticos y expresamos nuestra forma de ser, entonces es mucho más fácil que las personas que tenemos en frente queden capturadas por nuestro discurso y tocadas por nuestro mensaje. Esto significa que es importante que nos fijemos en nuestra forma de actuar en nuestro día a día y adoptar ésa misma forma al hablar con alguien y así trasmitir las cosas con naturalidad.
Si estamos relajados, la persona que tenemos en frente lo percibe y es más propensa ad aceptar el mensaje porque no lo interpreta como si le estuviésemos vendiendo una idea, una solución o un producto. Además si somos transparentes con nosotros mismos entonces nuestro discurso se aceptará mucho más fácilmente porque es real.

Entonces ¿Qué trucos podemos aplicar para mejorar nuestra actuación?

Seguramente ya hayas escuchado muchos consejos, la mayoría de ellos bien conocidos y de sentido común como mirar por encima de la cabeza de las personas cuando tienes en frente a mucha gente para que no te imponga la cantidad de gente; practicar y seguir practicando; grabarte a ti misma hablando y así afinar cada vez más la técnica.. Todas estas pautas son relevantes y si aún no las estás poniendo en prácticas, este es el momento!! Pero todas estas cosas de nuevo enfocan la atención a tu persona, a proteger tu ego y asegurar que nadie se pueda burlar de ti cuando hables. Para ser claros, todo esto hace referencia a ti y aquí está el error. Como ya hemos comentado lo que queremos es re-enfocar la atención de tu persona a tu mensaje. ¿Cómo lo conseguimos?

  • No memorices el mensaje sino interiorízalo. Si sólo te concentras en memorizar, en cuanto se te olvide una palabra o una frase te quedarás parada y no sabrás como seguir. Además si realmente tienes interiorizado el mensaje ni siquiera necesitarás un guión y la gente seguirá tu discurso más fácilmente.
  • Elimina todas las distracciones que desvíen la atención del mensaje, Estas distracciones vienen de ti y de conductas nerviosas al hablar. Para ello, grábate hablando y apunta cuáles son los hábitos que demuestran que estas nerviosa. Para mucha gente esto se traduce en usar las palabras “vale”, “umm”, “emm”.. Para otros significa moverse constantemente de un lado a otro. Y si no te es fácil detectarlos pide a un amigo que te observe y te lo diga. En cuanto conozcas tus puntos débiles entonces con un poco de esfuerzo podrás ir eliminándolos de forma consciente cada vez que hables en tu día a día.
  • Aprende a controlar el tiempo. Cuando practiques, apunta el tiempo que te lleva el discurso. Si es demasiado largo córtalo y al revés si resulta demasiado corto entonces es posible que tu público se quede insatisfecho y con ganas de más por lo que necesitas rellenar este vacío. Adapta tu mensaje al tiempo. No existe una duración perfecta. Todo depende de lo que vayas a decir y del contexto en el que lo vayas a decir. Cuanto más interactiva sea la comunicación más tiempo puede abarcar. Por lo contrario si hablas tú sola y no hay apenas interacción cuanto más corto mejor. En todo caso hay que tener cuidado con hablar demasiado rápido, demasiado o demasiado poco. Todas estas son señales de que no se controlan los nervios y por ello se quiere acabar rápido o se piensa que quién tenemos enfrente no nos entiende aunque no sea la realidad. Esto te hará perder credibilidad y tu mensaje no se percibirá con fuerza.
  • Usa el silencio como un arma a tu favor. Tu audiencia necesita tiempo y silencio para asimilar lo que está escuchando. Si tu discurso no tiene pausas entonces la gente se perderá. Además el silencio es bueno para ti también. 3 segundos de silencio te ayudarán a reorganizar lo que vas a decir a continuación y a reorganizar tus ideas. A primera vista podría parecer mucho tiempo pero para el que te escucha no es nada. Cuando hablamos en conferencias, conversaciones informales, reuniones, por lo general la gente no quiere “escuchar” silencio, se siente incómoda y siente la necesidad de rellenar este vacío. Pero es en éstos momentos que nace la magia porque sin tiempo para pensar es allí que sale lo que realmente opina la gente y a lo que está pensando. Como inciso, esto no pasa en todas las culturas, ya que hay culturas donde no existe el miedo al silencio.

La mayoría de las personas pensamos que la practica nos hará perfectos pero no hay que olvidar que lo que practicas es igual de importante que el acto de practicar. Así que no olvides:

Suprime a tu ego y enfócate en el mensaje!!

Has puesto en práctica alguno de estos trucos o conoces otros? Cuéntanos tu experiencia hablando en público!!!


Shiva Roofeh

Es experta en Inteligencia Cultural, Conferenciante y Formadora. Es además fundadora de Your Global Classroom, una consultoría internacional sobre Inteligencia Cultural y fundadora de Madrid Lean In, un grupo de mujeres líder con base en Madrid.

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