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5 pensamientos limitantes que intentarán desviarte del camino hacia el éxito

5 pensamientos limitantes que intentarán desviarte del camino hacia el éxito

Hace poco participé en un brunch del que nos despedimos con una frase que me dejó impactada: “¿Y si no tuvieras miedo?”. Cuando leí esta frase me dejé llevar por la imaginación como haría un niño.. Mi primera imagen cayó en las aves y como ellos vuelan encima de todo como si no tuvieran preocupación alguna ni ningún pensamiento que les limite para volar cada vez más alto..

Con el post de hoy he recopilado 6 pensamientos que aparecen de vez en cuanto –casi a posta- para limitarnos a volar alto e intentan sabotear las ambiciones y las ganas de apuntar a metas realmente grandes en la vida y en el trabajo.

Pero existen. Y siempre existirán, aparecerán en mayor o menor medida y nos acompañarán siempre ya que somos humanos. Así que el único “remedio” es aprender a conocerlos y controlarlos.

Saber que existen es el primer paso para enfrentarse a ellos, mirarlos desde “fuera”, decidir dejarlos de lado y seguir más valiente que nunca en tu camino de ambición y éxito.

1. “No sé hacerlo y no sé por dónde empezar”
Nadie sabe de una cosa hasta que se ponga a actuar sobre ella: Yo no sabía nada de edición de audio, de páginas web o de crear podcasts antes de ponerme manos a la obra y empezar a actuar para aprender sobre ello.
No sólo este pensamiento es peligroso porque pone freno a la acción, sino que además des-incentiva a ello y ofrece una buenísima excusa para la mente para no “atreverse” a lanzarse hacía algo desconocido.
Si te enfrentas a este pensamiento te animo a que cambies la perspectiva, que te concentres en lo que sí sabes y que saques lo máximo de lo que sabes para traducirlo en pasos concretos que te acerquen a lo que no sabes.

2. “No tengo tiempo”
¿Qué significa “No tener tiempo”? Cada uno de nosotros es dueño de su tiempo y todos tenemos las mismas 24h para escoger qué hacer con ellas. Ponte delante un calendario y elige qué tiempo tienes para una cosa y qué tiempo decides no tener para otra. En el momento en el que decides no dedicar tiempo a algo estás diciendo sí a otras cosas: No dejes que el tiempo te controle sino empieza tú a controlar tu tiempo de forma consciente. Si decides no tener tiempo para algo, así será. Pero que sea eso fruto de una decisión, no porque antes siquiera de medir las alternativas el “No tengo tiempo” te haya parado para efectivamente evaluar si de verdad es así.

3. Pedir constantemente disculpas
Está bien que nos hayan educado a ello, pero.. Si fuera algo que sale una y otra vez en nuestras conversaciones y sin que nos demos cuenta nos genera una predisposición mental de “sumisión”? Parece una palabra muy fuerte, pero piensa qué diferencia tiene escribir un correo que empieza por “Disculpa que te moleste, quería comentarte acerca de…” o empezar directamente por “Quería comentarte acerca de..”.

Piensa si es realmente necesario que te disculpes, si lo haces por “educación” o si te estás adelantando a una reacción de tu interlocutor que igual nunca se va a producir, pero que le está ofreciendo la oportunidad que sí pase. Si éste es el caso, simplemente evita pedir disculpas, te puedo asegurar que si de verdad alguien nota molestia o se siente incómodo por alguna actuación no tardará en hacértelo notar.

4. “¿Qué pensarán los demás de mí?”
¿Cuántas veces no arriesgamos por el miedo al reconocimiento? Este pensamiento responde a una de las necesidades básicas de cada ser humano según Maslow, lo que significa que es algo normal que sintamos la necesidad de ser reconocidos por los demás. Sin embargo aquí te quiero animar a separar el aspecto “negativo” de todo esto que, de nuevo, actúa como freno a nuestro sueños, ambiciones e impulso a la acción.

Ya tenemos bastantes preocupaciones personales como para preocuparnos también de lo que puedan pensar los demás de nosotros.
Pero eso es fácil de decir y muy difícil de poner en practica… Asi que te doy mi personal “táctica” para enfrentarme a estos momentos:

1. Respira hondo
2. “Aléjate” para relativizar y ver la situación desde una perspectiva más amplia y lejana
3. Enfócate en lo que tienes bajo control (o que depende de ti) de esa situación; La preparación es clave y te dará tranquilidad! (p.e. en mi caso para enfrentarme a la “vergüenza” de publicar mi primer episodio, me concentré en generar el mejor contenido posible y no en la posible reacción a dicho contenido)
4. Analiza las consecuencias de que los demás “juzguen” mal tus acciones: Verás que la mayoría de las veces no son lo bastante graves como para justificar limitarte en tus decisiones de seguir adelante. Sigue y persigue y si a alguien no le gusta NO PASA NADA!

5. “¿Y si fracasara?”
…¿Cuántas veces por miedo a fracasar ni siquiera lo intentamos? La realidad es que si interpretamos un fracaso en acciones que hemos emprendido, por ejemplo no haber conseguido un cliente importante o un producto que no ha repercutido el interés esperado, como un fracaso personal allí es donde nos estamos limitando! No es esta la pregunta en la que nos debemos fijar sino ¿Qué puedo hacer para mejorar? O ¿Como puedo evitar que sea un fracaso? Muchas veces el simple uso de palabras distintas tiene un impacto muy grande en cómo interpretamos las situaciones y en nuestra aptitud hacia ellas.

Controlar estos pensamientos es clave para construir una mente fuerte y crear la actitud indispensable para el éxito.

Sé audaz: No te dejes llevar por el síndrome del impostor, apuesta por ti y no dejes que estos pensamientos te desvíen del camino.

 

¿Te ves reflejada en alguno de estos pensamientos? ¿Qué más ideas te rondan la cabeza que quieren sabotear tu camino?

 

Cómo venderse en una entrevista de trabajo

Cómo venderse en una entrevista de trabajo

¿Alguna vez te has preguntado o has escuchado a la gente preguntarse: “¿Cómo puedo vender mi experiencia profesional en una entrevista de trabajo?” Sin embargo, ¿qué significa realmente “venderse”? y ¿Por qué la mayoría de la gente lo aconseja?

Cuando alguien nos da este consejo, generalmente, se suele conseguir el resultado contrario, o se obtiene una idea errónea de cómo “vender nuestro potencial como profesionales”, ya que asociamos a “venta” o “vender” a cosas materiales, productos, servicios, o “vendernos” como personas, llegando en algunos casos a ser algo “mal visto”. Quizás este tipo de situaciones les sean más “fáciles” a personas con un perfil comercial, que saben qué, cómo, cuándo y por qué decir “esta palabra” o “aquella”, ya que su experiencia les ha puesto en dicha situación previamente. Sin embargo, para aquellos no familiarizados con este tipo de procesos o, llamémoslas, “transacciones”, la “venta” es a menudo mal entendida, no es convincente y puede llegar a ser hasta un momento desagradable para ambas partes.

Si quieres mi opinión, sí necesitamos “vendernos” en las entrevistas y remarcar nuestros éxitos, sin embargo puede pasar que a la hora de “vendernos” nos encontremos en una situación desagradable o que parezca que estamos desesperados por conseguir ese puesto de trabajo.

Las entrevistas son una calle de doble sentido

Las entrevistas son algo más que una oportunidad para que los entrevistadores o los departamentos de RRHH verifíquen y confírmen nuestra experiencia y conocimientos con preguntas convencionales o pre-programadas.

Una entrevista puede llegar a ser algo así como una “primera cita”, donde ambas partes tienen la oportunidad de conocerse un poco más en profundidad, donde “sacar a relucir” tu potencial, donde descubrir un poco más sobre la cultura y los valores de empresa y también donde conocer más sobre la propia experiencia de los entrevistadores. El hecho de “quedar y vernos” para una entrevista, no significa que vaya a surgir el “amor a primera vista”, pero sí puede ser una buena ocasión para recabar más información. De hecho, si hay “química”, puede convertirse en una “segunda cita” e incluso en una “tercera”. De haber tenido esa “primera cita” con un resultado positivo, posiblemente, habrá una segunda cita… Así pues, estas “citas” serán buenas no sólo para responder a las preguntas sino para hacer preguntas y escuchar activamente!

Los seres humanos somos naturalmente criaturas emocionales y nos gusta hablar de nosotros mismos, larga y tendidamente…
Esto pasa también a las personas que nos realizan la entrevista: Si haces preguntas y escuchas, serás capaz de averiguar qué es lo que realmente están buscando o qué perfil profesional quieren contratar. Así, a través de esa “escucha activa”, serás capaz de hablar sobre tu propia experiencia profesional con ejemplos reales y orientar dicha experiencia a aquello que el entrevistador está buscando. No todos somos iguales: Algunos procesamos la información de forma más rápida mientras que a otros nos lleva más tiempo procesarla.

Las 3 P’s: ¡Prepara, prepara y prepara!

La gente piensa que la entrevista en sí es lo más importante del proceso completo que culmina en una entrevista de trabajo. Sin embargo, la entrevista no es nada más que la punta del iceberg. Como cualquier evento, presentación o propuesta comercial la carga de trabajo está en la preparación: “Preparar, preparar y preparar sin parar”, como nos diría Espinete, pero en lugar de pintar algo, lo haría a la hora de afrontar una entrevista de trabajo.

¿Cómo prepararnos para una entrevista?

1.Conócete a ti mismo
¿Cuál es tu marca personal? ¿Cómo te ven las personas y cómo quieres que te vean profesionalmente?

Es bueno que pienses en algunas preguntas y respuestas, que las escribas e incluso las compartas con amigos de confianza. A través de este tipo de ejercicios y prácticas adquirirás fluidez, rapidez, agilidad y aprenderás a ser más eficaz a la hora de responder preguntas en una entrevista de trabajo.

Algunos ejemplos de preguntas pueden ser:

¿Qué estoy buscando con este trabajo?
– Tipo de gestión
– Remuneración salarial
– Proyección profesional
– Programa y planes de viaje, otros beneficios
– Ambiente laboral
¿Cuáles son mis puntos fuertes?
¿Cómo he demostrado esos puntos fuertes en puestos anteriores?
¿Dónde y cómo puedo agregar valor a esta empresa?
¿Cómo mi “valor añadido” puede ser la clave para ese puesto de trabajo?
¿Cómo de relevante es mi base de conocimientos para el trabajo que solicito?

2.Conoce tu audiencia
Conocer la empresa, lo que está buscando e incluso obtener información sobre la persona que va a realizar la entrevista, es muy valioso. Así que ¡Tómate el tiempo para investigar!

3. Demuestra en lugar de perderte en el “blablabla”
Apoyar lo que decimos con ejemplos sólidos siempre ayuda en las entrevistas y mostrará al entrevistador que sabes de lo que hablas además de ofrecer argumentos sobre cómo aplicarlo al puesto de trabajo vacante!

Si la idea de enfrentarte a una entrevista de trabajo de una forma abierta y honesta te da noches sin dormir y sientes mariposas en el estómago, no te preocupes: ¡No eres la única!

Como todas las habilidades que aprendemos, ya sea tocar el piano o aprender un nuevo idioma, aprender cómo enfrentarse a una entrevista de trabajo es un conjunto de habilidades que podemos desarrollar, paso a paso. Con la mentalidad correcta y con consistencia, cuanto más practiques más controlarás, no sólo tus aptitudes, cualidades o hasta donde quieres llegar, sino cualquier aspecto de tu vida.

 
 
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5 consejos para tener más visibilidad en el trabajo

5 consejos para tener más visibilidad en el trabajo

Si trabajas en una gran empresa sabrás lo complicado que es que se te identifique con algo más que un número y que tus logros y tus aportaciones a la empresa estén reconocidas por las personas a tu alrededor. Está ampliamente comprobado que quedarse detrás del ordenador no nos ayuda a aumentar nuestra visibilidad, sin embargo ¿Cuántas veces pasa?

Hacerte “visible” a los demás es algo indispensable si buscas crecer en tu carrera y subir peldaños: ¿De qué sirve hacer el mejor proyecto del mundo o tener la mejor idea si nadie se entera de ello?

A continuación te voy a dar 5 consejos que aumentarán tu visibilidad en el puesto de trabajo. Te puedo decir con el 100% de confianza (lo he comprobado!!) que cada uno, si puesto en práctica, trae su fruto, alguno más a corto plazo que otro pero aquí te doy unos cuantos para que puedas elegir por cuál de ellos empezar.

1. Sal de la cueva Sí, lo primero y más básico es salir de tu “habitat” de trabajo, sea éste bien tu rincón en el trabajo, tu casa o la oficina. He pasado demasiados años siempre y (casi) sólo centrándome en hacer bien mi trabajo detrás del ordenador sin dar importancia a que se notara mi trabajo, que yo era la que lo estaba haciendo y en definitiva a venderlo y venderme.
¡No hagas el mismo error! Sé consciente de la importancia que tiene que la gente alrededor tuyo (bien tus responsables o personas en otras áreas con las que colaboras) sepa asociar tu cara y tu persona a tu nombre y que poco a poco te vaya conociendo no sólo porque aparece tu nombre de pasada en un correo.. El que la gente te conozca y te reconozca físicamente les hará más fácil acordarse de ti en un futuro.

2. Sé diferente ¿Cuál es tu talento diferenciador? Piensa en qué puedes brillar y busca potenciar este factor: Esto te hará destacar frente a los demás y además como es tu punto fuerte te será más fácil lucir por ello. No pienses en las habilidades en las que flaqueas sino centra tu atención donde más valor crees que puedes aportar. Todos tenemos alguna actitud o capacidad especial que nos hace diferentes: Poténciala y haz que los demás lo vean.

3. Genera ideas y propuestas innovadoras En un mundo tan digital y en el que la cantidad de información es aplastante, todo lo que está estandardizado no basta para diferenciarnos: Hay que ser creativos. Sé pro-activa en lugar de reactiva. La actitud pro-activa está identificada en el libro de Stephen Convey como una de “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”: Adelántate y propone tus ideas antes de que to lo pidan. Con tus propuestas siempre busca innovar bien sea en términos de procesos, de gestión de los recursos, de optimización de tiempos o en la creación de ideas que aporten un valor fácilmente medible.

4. Busca un role model, fíjate en su forma de actuar y emula lo que hace.
Una forma “sencilla” para ganar visibilidad es emular el comportamiento de las personas que ya son reconocidas en la empresa y que identificamos como role-models. Fíjate en lo que hacen estas personas, con quién y cómo interactúan, tanto físicamente como online o en las comunicaciones internas de una empresa. Pregúntate qué puedes hacer tú con tus recursos para conseguir lo mismo. Muchas veces no será posible replicar lo que haga esa persona que estás observando, pero sí ten los ojos abiertos para captar ideas que se adapten a tu propia situación.

5. Resuelve problemas
Desarrolla una forma de trabajar enfocada a la resolución de problemas y una actitud mental propensa a ayudar. Poco a poco te darás cuenta que si consigues que los demás, no sólo tus compañeros sino también proveedores o colaboradores externos, tengan una buena opinión de ti, de tu forma de trabajar y te vean como una persona resolutiva, serán ellos mismos embajadores de tu trabajo: Te darán más visibilidad porque querrán rodearse de personas como tú cuando surja algún problema. Si ofreces la solución a un problema de especial relevancia para el negocio o la empresa, sólo esto te dará una gran visibilidad. Pero no hay que obsesionarse por las grandes cosas o buscar ser el próximo Steve Jobs para que se reconozca tu aportación: Los pequeños avances, las pequeñas mejoras y aportaciones de valor, a largo plazo pueden tener un impacto muy grande para tu empresa y en definitiva para ti.

Antes de terminar y en todos los casos mencionados tendrás que pasar por una cosa común y de la que no puedes prescindir: Aprender a venderte Habla de tus logros, explícalos a tus compañeros, enseña lo que has alcanzado, no tengas miedo a que se te vea como la persona que busca relucir: Siempre habrá alguien que pondrá en discusión lo que has hecho y te hará sentir incómoda pero piensa que la envidia se puede trasmitir de muchas formas y hay que aprender a convivir con ella..

Por último, en todo este proceso no te olvides nunca de ser tú misma: No vendas lo que no eres o lo que no has hecho porque esto no te llevará lejos y además dañará tu reputación en el trabajo. Sé tu misma, haz de tus fortalezas y tus logros tu carta de ventas y aprende poco a poco a convivir con la incomodidad de venderte.

 

¿Qué más acciones has puesto en práctica con éxito para hacerte más visible en el trabajo? ¡Comenta abajo!

¿Quieres hacer presentaciones efectivas? Hazte con tu audiencia

¿Quieres hacer presentaciones efectivas? Hazte con tu audiencia

¿Recuerdas alguna vez en la que asististe a una presentación o conferencia que fue un “auténtico dolor”, tuviste que pellizcarte la pierna o tomar 1 litro de café para no caer en los “sueños de Morfeo”? O peor aún, eras TÚ quien hacía dicha presentación?!

Conectar con la audiencia significa saber involucrarles con la presentación y retener su atención, por lo que lo principal es ser capaces de captar su interés. Si no tienen ningún interés en lo que estás diciendo o en el tema, es muy complicado que consigas retenerles. Entonces,
¿Cómo nos podemos asegurar que captamos el interés de la audiencia?

Tómate tu tiempo y analiza cómo vas a transmitir tu mensaje, qué palabras usar a la hora de presentarlo o qué formato de comunicación vas a usar.

Piensa en buenos interlocutores/narradores y en cómo éstos consiguen “llegar” a su público y hacer que sus historias sea tan interesantes que mantengan a la audiencia “enganchada”.

En general, utilizamos 4 canales de comunicación para transmitir nuestro mensaje:

• Voz
• Lenguaje corporal
• Visual
• Palabras

Es a través de la integración y del constante “cambio” entre estos 4 canales, donde realmente podemos captar y mantener la atención de nuestro público y sobretodo su interés.
Te cuento cómo lo puedes hacer.

1. Voz

A través de la voz hay cuatro aspectos con los que “jugar” y practicar a la hora de presentar:

Volumen

La importancia del volumen a la hora de comunicar es vital. Por ejemplo, si estás en una habitación llena de gente y alguien comienza a gritar en voz alta, ¿llamaría tu atención? O si alguien hablara contigo y comenzara a susurrar, ¿prestarías más atención? Podemos usar nuestro volumen para enfatizar y para captar la atención de la audiencia.

Tono

Con el tono de voz podemos llegar a transmitir emociones, por eso es un importante aliado a la hora de comunicar. Si transmites emoción, pasión o tristeza a la hora de usar las palabras, captarás la atención de más público, mucho más que si hablases monótono. ¡Las mismas palabras usadas con tonos diversos pueden crear diferentes significados y estados de ánimo!

Velocidad

Similar al tono, podemos usar la velocidad de nuestro discurso para captar la atención. Para transmitir emoción a menudo hablamos más rápido y más fuerte; por otro lado si disminuyes la velocidad crearás énfasis en el mensaje.

Pausas

Elegir cuándo hacer pausas y cómo hacerlas puede hacer de nuestro mensaje un auténtico éxito. Éstas, por ejemplo, pueden crear suspense y anticipación de la información a seguir y, una vez más, atraer más aún la atención de nuestros oyentes.

2. El lenguaje corporal

Siempre trato de ser tan extrema como pueda con mi lenguaje corporal, y más aún a la hora de hacer una presentación.
A algunos nos es innatos comportarnos así, pero si no sientes que has nacido con este don, con un poco de práctica podrás llegar a ser “Reina de las posturas y los gestos”.

Cuanto más grandes sean tus gestos, más impacto y atención serás capaz de obtener, especialmente si tienes delante una gran audiencia.

Nuestro lenguaje corporal(comunicación no verbal) apoyará a nuestro lenguaje oral, y con un volumen apropiado, tono, velocidad, junto con gestos y movimientos atractivos, ¡cualquier presentación cobrará vida!

Hacer gestos amplios, tener un lenguaje corporal abierto, estar apoyados en un lado del cuerpo y sonreír, a menudo crean presencia y proyectan confianza y confort. Por lo general, cuando la audiencia ve que el presentador está relajado y cómodo, se vuelve más cómoda y esto crea un ambiente ideal para que la presentación sea atractiva.

3. Comunicación visual

Hacer una presentación disruptiva y atractiva, captando toda la atención y el interés de nuestro público con fotos, imágenes reales y colores vivos es mucho más atractivo, y es más probable que mantengas la atención de la audiencia que si sólo hay texto, más texto y más texto que casi no se puede leer de lo pequeño que queda…
Como dice el refrán, “una imagen vale más que 1000 palabras”, o en nuestro caso, una imagen puede contar la historia de 20 diapositivas de una presentación!

4. Palabras

Las palabras que decidas utilizar deben tener un propósito claro y transmitir el mensaje clave de la presentación, a parte de mencionar su relación intrínseca con lo que queremos comunicar.

Si usas las palabras correctas en el momento y contexto adecuado, no sólo serás capaz de ofrecer una gran presentación, sino también podrás ofrecer una presentación persuasiva e influyente!
Como cualquier forma de comunicación, para hacer esto, por supuesto, deberás conocer a la audiencia!

Por ejemplo:

¿Crees que tu audiencia tiene más interés por hechos, estadísticas o por historias pasadas (esto es más fácil de recordar para algunas personas)?

¿Crees que tu público pueda llegar a necesitar ejemplos de gente influyente con credibilidad y liderazgo o ejemplos con los que puedan relacionarse?

¿A tu audiencia le gustaría ser parte de la presentación y participar a través de preguntas, o es un público más estático y poco participativo?

Todos estos factores ayudan a que la presentación sea persuasiva e influyente. Sin embargo hay muchos más ejemplos. La próxima vez que te topes con un gran comunicador o presentador, toma notas de aquellos factores que he compartido en este post y cómo dicho comunicador hace uso de ellos (los 4 canales!) .

 

¿Hay alguna técnica o truco que usas, que realmente te ayuda a la hora de comunicar o hacer una presentación? ¡Compártelos con nosotros!

 

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Comunicación y desarrollo profesional: El a, b, c

Comunicación y desarrollo profesional: El a, b, c

La comunicación es el acto de transmitir, transferir o compartir información de una persona o grupo a otro. Sin embargo, en la vida real, la comunicación es mucho más compleja y comunicamos de varias formas y con varios medios que a menudo intercambiamos. En este post quiero hablarte de los conceptos básicos de la comunicación y ayudarte a desarrollar tus habilidades de comunicación.

El proceso de comunicación comienza con un remitente que tiene un mensaje intencionado y termina con un destinatario entendiendo ese mensaje. En otras palabras, no sólo los comunicadores eficaces saben lo que quieren comunicar, sino que también saben por qué lo están comunicando!
Para asegurar que este proceso sea eficaz puedes hacerte las siguientes preguntas:

  • ¿Cuál es la intención de mi mensaje?
  • ¿Cuál es mi mensaje?
  • ¿Cuál es la naturaleza de mi mensaje?
  • ¿Quién es el destinatario de mi mensaje?

Además usamos muchas formas y medios para comunicar que en muchas ocasiones se solapan. Pero, ¿Cuál es más apropiado? ¿Cuál es más eficaz? ¿Cuál es mejor? No hay una respuesta correcta o incorrecta, sino que ésta depende de numerosos factores. Hay 4 formas de comunicar básicas y conocerlas te ayudará a saber cuál es la más adecuada en cada situación.

1. Comunicación hablada o verbal

◦ Se realiza a nivel consciente
◦ Se manifiesta a través de nuestras palabras, tono de voz, volumen, ritmo, etc.
◦ Algunos ejemplos: cara a cara, teléfono, ciertos medios de comunicación (televisión, radio)

2. Comunicación no verbal

◦ A menudo tiene lugar a nivel sub-consciente y es un verdadero reflejo de nuestros sentimientos
◦ Se manifiesta con posturas, gestos; permite alinear lo que sentimos con lo que estamos comunicando
◦ Algunos ejemplos incluyen: El lenguaje corporal, los gestos, el contacto visual, la forma de vestir, caminar, etc.

3. Comunicación escrita

◦ Se realiza a nivel consciente
◦ Se transmite con palabras, puntuación, gramática, diseño..
◦ Algunos ejemplos incluyen: Correos electrónicos, cartas, mensajes de texto, revistas, ciertos medios de comunicación (Internet)

4. Comunicación visual

◦ Se realiza a nivel consciente / subconsciente
◦ Se expresa con imágenes, colores, disposición espacial, conexiones emocionales
◦ Algunos ejemplos incluyen: Gráficos, mapas, logotipos, fotos e imágenes

¿Sabes cuál es la forma de comunicar que mejor te define? Y la que define a tu audiencia?

Conocer al receptor del mensaje es tan importante como el qué y el porqué del proceso de comunicación.

Por ejemplo, si tratas de convencer a tu jefe de que mereces un aumento salarial, la forma de comunicarte sería diferente que si intentaras convencer a un niño de 3 años para comer coliflor por primera vez!

Comunicación auditiva

Las personas tienen una preferencia natural por diferentes formas de comunicación. Algunas personas entienden y responden mejor a la comunicación visual mientras que otras reaccionan mejor a la comunicación auditiva. Si conoces las preferencias de comunicación de tu destinatario podrás comunicar de manera mucho más efectiva.

¿Con qué frecuencia te has encontrado en una situación en la que tus necesidades acerca de un proyecto son entendidas en profundidad por tus colaboradores? O por lo contrario, los resultados obtenidos son completamente diferentes a los esperados y surgen problemas con la fecha de finalización del proyecto?

Este último caso pasa más a menudo, especialmente con equipos multiculturales donde sus miembros trabajan en su segundo o tercer idioma (una barrera a la comunicación). Para asegurarte que verdaderamente se entiende tu mensaje, puedes animar a los miembros de tu equipo, y tu con ellos, practicar las siguientes técnicas de mejora de la comunicación:

Escucha activa

  • Escuchar con plena conciencia y concentración: No sólo escuchar palabras sino entender las intenciones
  • Hacer preguntas clarificadoras

  • Al hacer preguntas clarificadoras, se aclara cualquier punto o asunto, evitando cualquier posible confusión. A parte, se muestra que se está entendiendo lo que está siendo comunicado
  • Algunos ejemplos incluyen: ¿Qué quieres decir cuando dices …? ¿Es esto lo que quieres decir cuando dices …?
  • Reflexionar y reformular lo que te acaban de decir con tus propias palabras

  • Algunos ejemplos incluyen: “Así que lo que estás diciendo es que..”, “En otras palabras, quieres decir…”
  • Conocer y practicar estas técnicas nos ayuda a ser mejores comunicadores y la conciencia juega un papel clave en este ejercicio. Sin embargo, es importante que seas consciente también de algunas barreras comunes a la comunicación, especialmente en el lugar de trabajo lo que te permitirá trabajar para superarlas.

    Personas hablando diferentes idiomas

    Dichas barreras pueden aparecer en cualquier punto del proceso de comunicación y el mensaje puede ser distorsionado, causando confusión y malentendidos. Las barreras comunes pueden clasificarse según su tipología:

    Físicas

  • El entorno físico
  • Causadas por el tiempo, el lugar, el espacio, el volumen, el ruido y las formas de comunicación
  • Semánticas

  • Lenguaje, mensajes mal expresados, uso de la jerga técnica, suposiciones
  • Causadas por variados significados connotativos
  • Percepciones

  • Diferencias culturales, diferencias socioeconómicas, diferencias de género, diferencias disciplinarias, situación organizacional
  • Causadas por la diversidad y las referencias sociales, culturales.. Lo que conduce a diferentes interpretaciones y comprensión
  • Psicológicas / Interpersonales

  • Atención, confianza
  • Causadas por los estados emocionales, la actitud y las relaciones
  • Algunas personas por naturaleza son mejores comunicadores o, también, pueden ser mejores oyentes. Pero por otra parte, todos podemos mejorar nuestras habilidades de comunicación con la práctica y el uso de alguna de las técnicas que te he mencionado.
    En conclusión, las habilidades de comunicación pueden ser desarrolladas conscientemente y una vez desarrolladas, las podrás utilizar eficazmente, tanto en tu entorno profesional como personal.

    Te animo a que pienses en una situación pasada y cómo una cierta barrera causó un malentendido. La próxima vez que te pase, aplica una de las técnicas mencionadas y notarás cómo esta vez lo podrás evitar.

    Quizás al leer este post no te conviertas en un gurú de la comunicación de la noche a la mañana, sin embargo, espero haberte proporcionado una visión global sobre la comunicación y haberte convencido de que todos podemos convertirnos en mejores comunicadores, y algún día, incluso, en grandes gurús de la misma!

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